REPUBLICA DE SAMSUNG, suelen llamar los coreanos a su propio país, metáfora con la que expresan la idea de que la empresa creció tanto que se encuentra fuera de control del Estado y domina la vida de los ciudadanos a través de los teléfonos, los bancos, los celulares, los seguros, la radio, la televisión. ¿Qué aspecto de la vida de Corea -se preguntan- está fuera de la influencia de Samsung? Las influencia de las empresas de Carlos Slim ya es enorme: igual que Samsung tiene presencia en teléfonos, celulares, Internet, en Televisa y, a través de la televisora, tendría parte en el negocio de los desplumaderos que autorizó Santiago Creel. Cuando se conoció en detalle quiénes fueron los contribuyentes de la pasada campaña presidencial, salió a relucir que Slim lo mismo había ayudado a Francisco Labastida Ochoa que a Fox. Sin embargo vivió la noche triste del priísmo en la cueva del dinosaurio, en Insurgentes, acompañado del ahora senador Enrique Jackson. Fue un buen detalle: su fortuna se consolidó en tiempos del PRI, particularmente en el sexenio de Salinas de Gortari, quien lo benefició con la concesión de Telmex. Pero ahora Slim quiere dar un paso más allá, no sólo contribuir con dinero a las campañas de los candidatos presidenciales. El jueves próximo, en una ceremonia de pompa y circunstancia, para la cual ha conseguido prestado ni más ni menos que el Castillo de Chapultepec, presentará algo parecido a un programa de acción para el próximo gobierno.
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